Compartimos con ustedes, queridos lectores, algunas imágenes que evocan tiempos mejores, sabores irrecuperables, momentos perdidos y atmósferas diluidas. Nostalgia, saudade, spleen... usen el vocablo que merjor les parezca...
Las tazas de porcelana china son prácticamente inhallables en los cafés comerciales. Acaso subsisten en algunas casas particulares. Un capuccino en esta taza es una experiencia para todos los sentidos.
Las botellas de vidrio de Coca cola y las cajas de vidrio. Todavía las podemos comprar en comercios pequeños, pero ya no en estos cajones. Antes los refrigeradores nos seducían con sus resplandor al abrir la puerta.
Los huevos benedictinos ya no están de moda. Son pocos los restaurantes que los ofrecen en sus desayunos. un poco menos vistosos los ofrecen en Le café del Swiss Hotel y en el Mangos
Las teteras de hierro. Si bien algunas tiendas las siguen ofreciendo, es raro toparnos con una de estas cuando salimos a un restaurante. No haya nada como pasar las hojas de té y añadirle nuestros condimentos preferidos (cáscaras de naranja o mandarina, clavo, canela, anís estrella o un poco de pimienta rosada)
Y, desde luego, la cena formal. Existen, sin duda, pero han desaparecido de las costumbres de la clase media o de la burguesía supérsite. No siempre tienen que ser tan aburridas...


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