Este verano o nos castiga con un sol abrasador (desde las 12 hasta las 3:30 más o menos) o nos refresca con inmoderados vientos. Estos cambios terminan por castigar a los niños y los ancianos con gripes nefastas. Sin embargo, podemos sacar algo de provecho. Les propongo un postre elemental: duraznos en trozos con crema doble batida... espesa como ella sola. Sírvase en un vaso que permita lucir el color de la fruta y la tersa claridad de la crema... Es refrescante, pero al mismo tiempo tiene las calorías necesarias para una tarde fresca o para después del deporte. Bon profit.
Post scriptum: los más "preocupados" pueden cambiar la crema doble por yogur natural. Vale también.


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