Entre los foodies o amantes de la comida, pocos son los que se interesan por el desayuno. Las más de las veces, hasta los gourmets o gourmands, se conforman con una buena taza de espresso, una brioche o un croissant. Eso es todo. Algunos preferirán un macchiato o un capuccino.
Sin embargo, el desayuno podría ser una de las mejores comidas del día. Y debería serlo si realmente queremos aprovechar el día. Frutas, panes artesanales, embutidos, jugos de frutas y el infaltable café deberáin dejarnos listos para enfrentar el día. ¿Podemos tomar un desayuno como este todos los días? Difícilmente... Los fines de semana serán apropiados, pero podríamos esforzarnos durante la semana laborable para aprovechar mejor esta comida y, así, comer de manera más moderada (pero no por ello menos lograda) en las comidas restantes.
Durante la semana, con el trajín del trabajo y los hijos, es casi imposible tomarse un buen desayuno con calma en compañía del ser amado y con el periódico correspondiente. Si no tenemos tiempo para una ensalada de frutas, lo mejor es prepararnos un jugo fresco. Igualmente podemos comer unos panes procesados o artesanales si es que tenemos una buena panadería cerca. El espresso es de rigor y para prepararlo no tomaremos más de 5 minutos de nuestro tiempo (inclusive si molemos los granos de café).
Espresso macchiato de la panadería San Antonio
Lo sirven con una cortesía dulce que varía según el día.
Mixto completo de San Antonio. En el centro está un huevo cuya
yema está a punto de estallar...
Para quienes el dinero no es un impedimento podrán, durante la semana, acudir a una panadería o café antes de la oficina para tomar lo suyo. Un buen espresso macchiato y un sandwich planchado (en la foto vemos al poderoso "completo" de San Antonio) serán un opción sabrosa que nos mantendrá en pie hasta el ristretto de las once... También podrán optar por un croissant con un poco de mermelada de fresa o de frambuesa como se ve en la imagen.
El fin de semana marca un ritmo distinto. Los problemas de la oficina, el volumen del despacho, los pleitos de colegas o las demandas de los estudiantes son ya solo un rumor ininteligible. Es el tiempo para los desayunos con la familia o bien en la casa o bien en un restaurante que nos haga sentir en casa. Particularmente no soy de las personas que disfrutan de un desayuno retrasado, pues se termina por demorar en el fondo toda la jornada. Con hijos pequeños, además, es muy fácil estar despierto desde horas vespertinas y, así, desayunar a las 8 a.m. fuera de casa no es cosa complicada. Para estos desayunos tomemos un tiempo mayor. Comamos panes de calidad con mantequillas y mermeladas, huevos revueltos con jamón o tocino, jugo fresco de naranja y, desde luego, un café de calidad.
El desayuno nos colmará de energías y grasas que podremos consumir sanamente a lo largo de la jornada: podremos caminar, jugar, leer, bailar o leer. Pero el fin de semana nos regala, además, tiempo para disfrutar todo con más placer.
Espero que se animen a prestar más atención a esta comida diaria. Pronto compartiré con ustedes algunas recetas, así como les haré algunas recomendaciones sobre los mejores desayunos que podamos probar.


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