El vino es un ser viviente que nos insta a participar de diversas instancias del placer y, más aún, que nos insta a expandir nuestra cultura. No solo aprendemos sobre diversas geografías y climas, sino también sobre sus uvas, combinaciones de las mismas y las infinitas posibilidades de maridaje entre los caldos y la gastronomía. El vino, asimismo, nos invita a conocer su recipiente: la botella y todas sus partes. Reparamos, por lo general, en la botella en sí y en su etiqueta (que presupone un género con una serie de códigos propios de cada cultura). Pero pocas veces nos detenemos a pensar en la importancia del corcho. Ese tapón que ni bien es retirado muchas veces abandonamos en un rincón o que despreocupadamente coleccionamos guiados más por el sentimiento que por criterios especializados.
El corcho es un elemento fundamental para la vida del vino. De su calidad dependerá que nuestro vino tenga una vida sana y prolongada. Cuando el corcho es de mala calidad o no ha sido debidamente tratado puede verse afectado por el tricloroanisol (TCA): una sustancia que surge de la degradación de los triclorofenoles (TPA), la misma que se origina por una serie de hongos que se reproducen, evidentemente, en lugares obscuros y húmedos (es decir, donde solemos guardar nuestras botellas de vino). El TCA es una peste para la industria del vino, pues cuesta millones en pérdidas debido a que luego de que alguien prueba una botella afectada (a veces el 8% de la producción de una cosecha) por lo general se lleva una decisiva mala impresión de la bodega.
Una solución a este problema se encuentra en la producción de corchos sintéticos o diversos tipos de tapas especialmente diseñados para sellar las botellas de vinos. Existen corchos de silicón o silicona que hacen funcionar todos nuestros prejuicios. De ellos nos ocuparemos en otra oportunidad. Ahora queremos contarles que existen alternativas que permiten mantener la vigencia del corcho (proveniente del alcornoque), pero sin las molestias de los hongos y demás problemas que puedan inclusive volverlos quebradizos. Veamos el caso de una bodega que apuesta por la tecnología al momento de taponar sus caldos, sean tintos o blancos.
Bodega Viña Las perdices
Esta bodega mendocina, ubicada a más de mil m.s.n.m., produce vinos tintos y blancos de gran calidad, sean o no varietales. Nosotros hemos podido probar sus malbec, merlot, bonarda y cabernet franc, así como las botellas de viognier. Todas ellas nos brindaron caldos logrados, pero sobre todo con sabores muy bien definidos. El precio de las botellas no supera jamás los US$15.00.
La ventaja de sus vinos radica en parte (porque el mérito superior es del enólogo que supo aprovechar las condiciones de la tierra) en el uso de los corchos corcho con tecnología DIAM (desarrollados por la otrora Oeneo Bouchage, ahora rebautizada como DIAM Bouchage). Estos corchos, tratados con CO2 supercítrico, permiten que su estructura quede completamente compacta y, al mismo tiempo, la aísla por completo del caldo. De esta manera, el corcho ni se rompe ni contagia el sabor del vino que pacientemente hemos criado en nuestras cavas.
Si bien estos corchos son usados en Francia, España (sobre todo en Andalucía) y en California, ya la bodega Viña Las perdices nos ha sorprendido con sus resultados. No exageramos al decir que estos corchos favorecen muchísimos al vino, pues está comprobado que esta nueva tecnología, inclusive, servirá para aquellos vinos de guarda en los que pensamos invertir una mayor suma de dinero: la transnacional francesa DIAM Bouchage desarrolla inclusive algunos corchos pensados para vinos de maduración lenta. Viña Las Perdices apuesta por botellas de vino varietal para demostrar la versatilidad de los valles de Mendoza. Esto, sin duda, logra sus objetivos gracias al empleo de un corcho que permite que el vino crezca de manera natural, con el oxígeno necesario, pero sin el sabor desagradable que un corcho imperfecto puede transmitir. Muchas bodegas argentinas de renombre como Altos Las Hormigas, Marraso, Navarro Correas, Trapiche y Rutini ya usan este tipo de tapón. Mayor mérito tiene para nosotros que una bodega mediana, cuyos precios son amigables, invierta en esta tecnología, pensando en sus clientes. Anímense a probar sus vinos y aprecien los beneficios del corcho. Salud.


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