Ahora con el nombre de Mistura, la II edición de la Feria Gastronómica Internacional de Lima, nos sorprendió con su excelencia. Organizo por la Sociedad Peruana de Gastronomía, Apega, este festival hadado un salto cualitativo desde su primera edición que mostró muy buenas ideas y poca capacidad de gestión para concretarlas.

El pasado mes de septiembre, en cambio, nos quedamos gratamente sorprendidos por las dimensiones, la variedad y la excelente calidad de la comida que se pudo degustar a precios aceptables. Un festival gastronómico como Mistura nos brinda un nutrido panorama de la cocina peruana, muy apreciada por estos días en la aldea global, y también latinoamericana. En esta oportunidad, el invito de honor fue nuestro hermano país de México. En esta oportunidad, en los amplios dominios del Parque de la Exposición, fue posible degustar cocinas, rústicas, tradicionales y aquellas más sofisticadas, por lo que es posible tener una vista verdaderamente panorámica de la cocina actual: desde anticuchos y postres tradicionales de carretilla hasta los platillos de estilo fusión más alambicados se dieron el encuentro.

Nuestro blog, dirigido al público que ama la cocina y la buena vida, no pretende reseñar las actividades de la Feria, nuestro objetivo es compartir nuestra impresiones y, en la medida de lo posible, ofrecerles algunas sugerencias. En primer lugar, destacamos la presencia de excelentes restaurantes que no deben su prestigio a los precios de sus platillo sino al arte de sus fogones. Nuestros mejores recuerdos de esta Feria, por ejemplo, no se quedan en las preparaciones de los restaurantes más exclusivos. Restaurantes connotados como Cala, Dánica, La Gloria, Bravo y Piacere (¿qué hacía un restaurante de calidad tan mediana en Mistura?) dejaron mucho que desear.

Platillos de Cala en exhibición


De Cala probamos un arroz a la marinera (arroz con mariscos de la casa) en el que los langostinos, las conchas abanico y la langosta, de extrema calidad, se perdían en un arroz deleznable. Su cebiche "José Olaya" poca justicia le hizo al héroe... Más que un cebiche (platillo minimalista de alta calidad) era una ensaladilla con crema de perejil y pescado crudo. Ni el camote morado ni el choclo (maíz de grano mayor) pudieron mejorar el pseudocebiche. Otr restaurante que nos decepcionó fue el de Tato. Sus tacutatos (de tacu tacu) rellenos de guiso picante de mariscos o de pejerreyes (boquerones) arrebosados eran deshonestos. Para aumentar le preparado de frejoles habían añadido papa... ¿No se trata de un plato económico, tenía que maltratarnos para ganarse unas monedas de más? Lamentable.


decepcionante tacutato relleno de picantes de mariscos


Interesante yakitori que buscó asemejarse a nuestro antichucho

(pinchos de vísceras) con papas y salsa de ají mirasol


Inclusive algunos tentempiés tuvieron mejor desempeño. Las empanadas del Mavery (sobre todo las fritas rellenas con cangrejo y queso), los anticuchos (incluidos los yakitori de la colonia japonesa), las papas rellenas y los bocadillos de pejerrey con ensalda de col del restaurante Supay hubieron satisfecho al más exigente.

empanada de cangrejo del Mavery


bocadillo de pejerrey arrebosado del Supay. Se le podía

degustar con ensalada de col o con zarza de cebolla y tomate


Del restaurante Kapallac nos quedamos con su cau cau de pulpo: la excelente papa blanca (perricholi) y el toque justo de hierbabuena junto con un delicado pulpo justificación la innovación que cambiaba la panza por el molusco.

Notable cau cau de pulpo de Kapallac


Finalmente debo destacar el precioso mercado de productos de elevada calidad culinaria: desde papas y demás frutos de la tierra de reducida circulación en la ciudad hasta los más refinados granos de café, aceites de oliva y embutidos de todas las carnes (destaquemos la producción local de pato) se encontraron en sus deslumbrantes y coloridos pasillos.

Variedad de ajíes regionales


Las bebidas, por su parte, dejan mucho que desear. Si bien pudimos degustar algunos cócteles notables como el mitológico Pisco punch, en realidad, lo único que había a la mano eran gaseosas y cervezas aguachentas. Hubiese sido mejor opción llevar alguna botella de agua o una licorera con pisco...

supuesto antepasado del pisco sour, el pisco punch...

A nuestros fieles seguidores me permito, por otra parte, hacerles algunas recomendaciones para disfrutar más y mejor de esta feria. Es necesario comprar la entrada con anticipación, pues la elevada demanda hace que conseguirla en fechas cercanas a la inauguración sea casi imposible. Adquirir, por ejemplo, los pases vip para todos los días del evento no es una mala inversión si lo que se desea es poder estar todos los días para poder probar con calma los platillos de los numerosos restaurantes y cocineros convocados, así como para poder apreciar la enorme variedad de productos y las actividades paralelas (que van desde el cine hasta las conferencias con grandes personalidades de la cocina mundial). Es adecuado ir con ropa cómoda (pero sin descuidar la apariencia) y con algún bolso de mano que nos permita portar los mapas y demás folletos que se nos entregan, así como para cargar nuestras compras. En lo personal, suelo llevar una libreta cómoda para hacer mis apuntes que sean o no para el blog, me sirven luego para ordenar mis apreciaciones sobre la comida o apuntar productos que luego deseo adquirir.

En líneas generales solo nos queda agradecer a los organizadores por su sabrosa iniciativa, así como extender nuestro respeto a los cocineros que con su mejor esfuerzo y más cálida atención nos hacen sentir como en casa en un mar de gente. Vale la pena pensar nuestras estrategias para la edición Mistura 2010 y hacer nuestras reservas. Buen provecho.