Categoría: Vinos
22 Noviembre 2009
Lima se ha convertido en un destino gastronómico ineludible. Ahora con el festival Mistura recibirá un número cada vez mayor de turistas hambrientos de nuestra diversidad culinaria. Sin embargo, más allá del éxito de dicho festival, debemos mencionar en nuestro blog otro espacio que, con el paso de sus ediciones, consigue tan solo mejorar: se trata del festival Expo Vino, organizado por Wong, que con ya varias ediciones ha conseguido fortalecer los vínculos que guardamos con la bebida más maravillosa habida en la Tierra.
Este año Expo Vino, además de las 110 marcas de diversas bodegas y los casi 30 mil visitantes, trajo gratas sorpresas. Al revisar su lista de botellas y bodegas ganadoras apreciaremos la notable calidad de los participantes. Aun cuando todavía son Argentina, España, Perú y Chile los países con más presencia, cada vez más se dejan catar en nuestra tierra vinos tan especiales como los italianos, portugueses, estadounidenses (sobre todo californianos) y uno que otro maravilloso australiano. Todo parece indicar que pronto gozaremos de una variedad más heterogénea de caldos, pero para ello debemos entrenar el paladar y arriesgar. Quien compra vinos chilenos por su "prestigio", por ejemplo, no debería leer nuestro blog ni mucho menos jactarse frente a sus amigos.
No cabe duda de que los vinos del llamado Nuevo Mundo (apelativo nada nuevo, por cierto) sorprenden por su redondez, su nitidez de sabores y la impresionante gama de perfumes. Los californianos tienen logros desiguales, pero Australia y Argentina nos sorprenden cada vez más. En ese sentido, la excelente relación calidad-precio que ofrecen las bodegas australianas, por ejemplo, podrían redundar en un beneficio para nosotros los consumidores, pues muchas distribuidoras tendrán que importar mayores botellas de dicho país o buscar mayor variedad de vinos españoles, italianos... del Viejo Mundo en general.
No obstante la decisión del jurado (algunas veces presionado por los organizadores), preferimos alcanzarles nuestra propia selección de caldos de este Expo Vino 2009. De más está recordar que nuestra opción no deja de ser arbitraria. Quizá su aporte redunde en el hecho de que, al igual que nuestros distinguidos lectores, procuramos probar aquellos vinos inusuales, elitistas en el mejor sentido, capaces de ser degustados con platillos igualmente maravillosos. Por lo demás, los precios de nuestros vinos están al alcance de la media burguesía (o de la alta sin ínfulas ni ostentación de nuevo rico) por lo que pensamos que contribuimos con un aporte nada idealista. Lamentablemente, este año por razones ajenas a nuestra voluntad no pudimos probar una variedad meritoria de vinos blancos y rosados; falta grave considerando que estamos en primavera y que el verano está a la vuelta de la esquina. De esta manera, nuestra selección carece de recomendaciones al respecto. Falla que no volveremos a cometer.
A continuación, consignamos una lista de los vinos por país con indicaciones básicas para orientar a los interesados:
Portugal
Vila Regia:
- D.O.: Douro (Duero)
- Tipo de vino: tinto mezcla de Touriga Nacional, Touriga Franca, Tinta Roriz (Tempranillo), Tinta Barroca
- Año: 2006
- Caudalía: 3-4 seg.
- Cantidad: 750 ml.
- Gradaje: 12.5%
Didascalia enófila:
Se trata de un vino joven, pero muy logrado en su sabor y muy poderoso ante la nariz. Con algunas reminiscencias de coco y vainilla, este vino ostenta una agradable suavidad de sus taninos. La mezcla de cepas (o coupage) en este vino es más que feliz. La Touriga Franca aporta, junto con la Tinta barroca, el nivel de acidez justo. Este vino marida muy bien con quesos semiduros, embutidos curados, arroces y hasta pizze con cuartirolo.

España
Montecillo:
- D.O.: Rioja
- Tipo de vino: varietal Tempranillo 100%
- Año: Crianza 2005
- Caudalía: 4-5 seg.
- Cantidad: 750 ml.
- Gradaje: 13.5%
Didascalia enófila:
Los vinos de las bodegas Osborne no han sido muy comercializados en América, a pesar de que se trata de una de las bodegas más antiguas de la Rioja: fundadas en 1874, las Bodegas Montecillo fueron compradas por Osborne a inicios de la década de 1970. Aquí se fabrican solo vinos de calidad superior, por lo que debemos considerar el precio como una inversión. En esta Expo Vino pudimos catar y adquirir su botella de crianza. Se trata de un vino elaborado tradicionalmente, que pasa 12 meses en barricas de roble americano, para luego ser afinado en botella. Obtiene un color de granate intenso con bordes dorados. Sus típicos aromas de vainilla, especias (en este caso, algo de nuez moscada) hacen de este vino un compañero excepcional para platillo de inspiración mediterránea. Ideal con unas costillas de cordero con costra de hierbas y una ensalada tibia de arroz con hongos pie de cabra.

Italia
Don Camilo
- D.O.C.: Terre di Chieti IGT
- Tipo de vino: mezcla de Sangiovese con Cabernet sauvignon
- Año: 2007
- Caudalía: 3 seg.
- Cantidad: 750 ml.
- Gradaje: 14%
Didascalia enófila:
Los vinos de Abruzzo son especiales, qué duda cabe. Ahora podemos encontrar, de las prestigiosas bodegas Farnese, el vino Don Camilo del histórico distrito de Ortona. Se trata de un blend de las uvas Sangiovese y la Cabernet sauvignon que ostenta un color rojo granate intenso. En nariz podemos percibir vainilla y regaliz. De sabor intenso a frutos como grosellas nos deja un retrogusto ligeramente amargo. Es un excelente vino para comenzar una comida.

Fragolino:
- D.O.C.: Terre di Chieti IGT
- Tipo de vino: mezcla de Sangiovese con Cabernet sauvignon
- Año: 2007
- Caudalía: 3 seg.
- Cantidad: 750 ml.
- Gradaje: 14%
Didascalia enófila:
La Gioiosa es una bodega italiana que produce vinos fáciles para degustar con platillos informales. Sus espumantes y frizzantes (parecidos a los vinos de aguja de la Península Ibérica) son más que agradables. El Fragolino, por su parte, es un vino frutado ligeramente gasificado que tiene un agradable gusto a fresas o fresones. Es ideal para tomar en verano o para acompañar el postre de una comida informal. Algunas personas optan por consumir este vino con pastas ligeras y pizzas. Nosotros reservamos su dulzor para una panna cotta con salsa de fresas y albahaca...

Argentina
Signos:
- D.O: San Juan Argentina, Valle del Tulum
- Tipo de vino: Malbec 100%
- Año: 2008
- Caudalía: 3.5 seg.
- Cantidad: 750 ml.
- Gradaje: 14%
Didascalia enófila:
Sin duda los argentinos son los mejores vinos del sur de América. Además de las bodegas más prestigiosas y de los vinos más costosos (ya tendremos oportunidad de reseñarlos), hay bodegas jóvenes que arriesgan mucho en el diseño de las botellas y las etiquetas, pero sin descuidar la calidad de sus caldos. En esta Expo Vino pudimos adquirir muchas botellas de tintos soberbios a un precio más que cómodo. El Signos Malbec es un claro ejemplo. La línea Signos de Bodegas Callia está dirigida al público joven o a aquel que empieza a descubrir las bondades del vino. Su Malbec nos sorprendió, pues aun cuando no sobrepasa los US$10 ofrece una inusual complejidad. El Valle del Tulum, uno de los más sorprendentes de la región de Cuyo en Argentina, suele dar como fruto vinos potentes y aromáticos. Esta no es una excepción. Este vino puede maridarse de manera formidable con alguna carne roja a la plancha o un queso a la pimienta.

Los ailos:
- D.O: San Juan Argentina, Valle del Tulum
- Tipo de vino: decoupage Syrah-Malbec
- Año: 2007
- Caudalía: 4-5 seg.
- Cantidad: 750 ml.
- Gradaje: 13.8%
Didascalia enófila:
Otra de las gratas sorpresas del Valle del Tulum es el vino Los ailos de la joven bodega Ayllus. Este decoupage es un excelente tinto de complejo sabor (muy especiado gracias a la cepa Syrah) con marcado retrogusto a guindones y algo de chocolate. En nariz se percibe la vainilla y algo de moho. Para ser un vino económico (no supera los US$15, aunque algunas botellas se venden en Internet a más de US$20) resulta sorprendentemente estructurado y complejo. Un osobucco cocido lentamente (mejor con algo del mismo vino) es su compañero ideal.
Los Clop:
- D.O: Mendoza, Argentina
- Tipo de vino: Malbec 100%
- Año: 2007
- Caudalía: 4 seg.
- Cantidad: 750 ml.
- Gradaje: 14%
Didascalia enófila:
La Bodega de Los Clop se sostiene en una tradición vitivinícola que data de 1880. En la finca "La Coloma" entre los valles de San Martín y Maipú. Esta bodega ofrece una amplia gama de vinos desde logradas botellas de reserva, sofisticados vinos varietales como el que probamos hasta una lograda línea de vinos jóvenes (más conocida en Perú) denominada "Blakcbird", cuyos vinos son fáciles de tomar y están pensados para jóvenes o personas que desean degustar un caldo suave. El Malbec 2007 que pudimos probar fue estupendo. En nariz nos sorprendió un intenso olor a hongos que pasó en boca a una opaca dulzura con gusto a ciruelas. Vino menos económico que puede degustarse con platos más elaborados: los funghi porcini, un bife con salsa de Rockefort o unas perdices rellenas de dátiles podrían hacerle justicia...

25/5:
- D.O: Valle del Río Colorado, La Pampa, Argentina
- Tipo de vino: Malbec 100%
- Año: 2006
- Caudalía: 5 seg.
- Cantidad: 750 ml.
- Gradaje: 14.5%
Didascalia enófila:
Bodega del Desierto es un proyecto fascinante que produce unos caldos sofisticados y realmente elitistas. Del varital Malbec que pudimos probar (y comprar) solo se produjeron 25 mil botellas. Como parte de sus características debemos mencionar que dicho vino fue supervisado en su proceso de elaboración por el mismo Paul Hobbs, quien ya ha participado en la consultoría de prestigiosas bodegas como Viñedos Cobos. El Malbec 25/5 es un vino poderoso de color rojo oscuro intenso, con final largo y marcado retrogusto a chocolate e inclusive, pan tostado... Sorprende en nariz con aromas de vainilla y madera. Es un vino que sobrepasa cualquier rango de un Malbec varietal. Amerita un plato rotundo: carnes rojas, inclusive alguna carne de caza como ciervo o jabalí...

Esperamos que hayan apreciado nuestra propia selección de la Expo Vino 2009. Muchos de los vinos reseñados se encuentran ya en las bodegas más concurridas y esperan ser degustados por ustedes, queridos lectores de Gastrosofía...
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15 Noviembre 2009
En la actualidad, pocos dudarían de que los vinos californianos constituyen uno de los paradigmas modernos de la enología: desde que el concurso conocido como el Juicio de París (París, 24 de mayo de 1976) hiciera reconocidos a los vinos californianos por encima de las más rancias bodegas bordelesas han transcurrido más de treinta años. Hace unos años, en el 2006, se realizó la misma cata a ciegas simultáneamente en Londres y el emblemático valle de Napa... El resultado fue el mismo: de los diez vinos ofrecidos, cinco californianos coparon los primeros puestos.
Hoy casi nadie discute la excelencia de las bodegas de la costa oeste estadounidense: cepas como la Merlot, Cabernet sauvignon, Cabernet franc, Zinfandel y la Pinot noir (exaltada en el filme Side Ways) gozan de una indiscutible y bien merecida fama. Y son muchos los valles vitivinícolas que esas tierras luminosas tienen para ofrecernos: Sonoma, Paso Robles, San Lucas, Lodi, Sacramento, valle de Santa María y, desde luego, el celebérrimo valle de Napa. Sin embargo, existen muchos cuyas bodegas producen vinos de extraordinaria calidad que lamentablemente no tienen todavía un comercio suficientemente difundido. Un claro ejemplo es el de los vinos provenientes del valle de Temécula, ubicado al sur de California. Algunos entendidos sostienen que su nombre proviene de la voz uto-azteca "temecunga", que quiere decir literalmente "lugar del Sol". Ciertamente, la potencia de la luz solar opera diversos prodigios tanto en los valles de clima más bien mediterráneo como en aquellos de clima continental; sin embargo, lo que realmente hace especiales a los valles de la zona sur de la Península es la gran variedad de tierras que aporta una serie de rasgos predominantes en sus vinos. Temécula, pues, es un valle que apenas conocemos y que, no obstante, se perfila como la cuna de las mejores bodegas de los próximos años.

Dicho valle, a pesar de su juventud, cuenta ya con un importante número de bodegas, muchas de las cuales forman parte de la elite californiana. Sus vinos son, en realidad, todavía un lujo para los conocedores y una bendición para los vecinos de la zona. Son cerca de cuarenta bodegas las que en dichas tierras han erigido en los últimos treinta años un verdadero imperio vitivinícola. Entre ellas podemos destacar los Viñedos Ponte que con tan solo 25 años ha logrado desarrollar vinos de calidad extraordinaria. Si bien en un inicio dicho viñedo surtía de cepas diversas o viñedos más grandes, hoy representa una de las bodegas emblemáticas de Temécula que ha sabido conjugar tecnología de punta con un respeto formidable de las cepas más tradicionales: Zinfandel, Sangiovese, Cabernet franc, Meritage, Barbera, Beverino y Nebbiolo son algunas de las cepas de sus mejores tintos. Sus precios no son democráticos, pero realmente valen su peso en mosto.

Por su parte, las Bodegas de la familia Stuart (Stuart Cellars Winery) sorprendieron al mercado con sus primeros caldos el año de 1999. Con tan solo 16 hectáreas estas bodegas producen una amplia gama de cepas para tintos y blancos respetando elevados niveles de exigencia. Sus vinos se caracterizan por respetar las características varietales de cepas que si bien son propias de Europa (como la Cabernet franc) han adquirido rasgos únicos en el suelo californiano: la Zinfandel (llamada Primitivo en Italia) es un claro ejemplo. Su selecta producción se añeja en pequeños barriles de roble americano y francés; los mismos que son desechados luego de cuatro años de uso. Asimismo las Bodegas de la familia Stuart demuestra su excelencia al apostar por lanzar sus vinos al mercado sin pasar por procesos de filtración: todo un lujo para los que gustan de vinos corpulentos de intenso sabor, marcado retrogusto y prolongada caudalía.

Y para quienes aprecian al vino no solo como bebidas, sino también como un estilo de vida el valle de Temécula alberga a bodegas como Leonesse, que ofrecen vinos de calidad superior junto con una acogedora casa que tiene amplios ambientes y un restaurante. Así, muchas personas pueden organizar reuniones de trabajo, matrimonios, fiestas y demás pretextos con la seguridad de que el vino y la comida coexistirán en un maridaje perfecto. Bodegas Leonesse, por lo demás, produce vinos varietales soberbios como el Cabernet savignon, el Zinfandel, Syrah, Riesling o Merlot blanco junto con un Oporto hecho con la cepa Cinsaut que poco tiene que envidiar a sus pares europeos. Ciertamente, las Bodegas Leonesse ofrecen productos sofisticados en sobrias presentaciones que pueden adquirirse a un precio justo.

Temécula, sin duda, es un valle lleno de sorpresas que tiene muchas bodegas especializadas que al mismo tiempo que compiten con valles muchos conocidos y consagrados como el de Napa, no dejan de innovar y de conferirse características propias. En última y feliz instancia, los beneficiados de esta pugna por situarse entre los mejores valles californianos somos y seremos siempre los amantes del vino. Salud.
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26 Julio 2009
Estamos preparando una cena y no sabemos qué vinos comprar, queremos regalarle una buena botella a un aficionado al buon vivre o hemos probado ya varios vinos y la adicción producida nos demanda mayor información sobre el producto. Todos estos deseos y situaciones hipotéticas ya no deberían acarrear para nosotros ningún tipo de frustración: la oferta de los vinos es acaso infinita y, junto con ella, crece un mercado paralelo que completa la experiencia de su disfrute. Además de las revistas especializadas como Sommelier podríamos hablar de una suerte de boom de libros sobre vinos, los mismos que nos permiten mejorar nuestra experiencia en un ámbito en el que se ha sofisticado (por no decir especializado) la experiencia sensorial del buen gusto.
Casi todos los libros de "introducción" al mundo de los vinos siguen pautas similares y brindan información más o menos similar: qué es un vino (aquí muchas personas se sorprenden cuando reconocen que el champaigne es un vino más como el oporto), cómo se produce, cuáles son sus tipos, cómo se cata, cómo se elige (de la lista de vinos de un restaurante, por ejemplo), con qué alimentos se debe maridar, cuáles son las zonas productoras más celebradas, qué leyes amparan y rigen su producción en el ámbito mundial y un largo etcétera. De esta manera, el consumidor es iniciado en una suerte de secta que tiene como premisa disfrutar de la vida y, al mismo tiempo, manejará un lenguaje particular que le permitirá preguntar, discutir, demandar con más precisión cuando pide o prepara una comida especial en la que el vino será un protagonista importante.
La sabiduría mínima e indispensable para convertirnos en enófilos ahora se puede adquirir como complemento de nuestra experiencia. Libros como Vino para dummies de Ed McCarthy y Mary Erwing-Mulligan o Introducción al vino de Oz Clarke son sumamente útiles si es que hasta el momento solo hemos descubierto que nos gusta el vino. El problema con el libro que forma parte de la colección Libros para dummies es que -como todo en ella- se dirige al lector como si este se estuviera recuperando de un surmenage (inclusive se presume que el lector toca por primera vez un libro). No obstante, puede ser muy útil para personas que no tienen mucho tiempo ni siquiera para sus hobbies. Aquí las respuestas están dadas todas de la manera más elemental y accesible. Lamentablemente, deja poco a la imaginación y, por su tono de escuela, se erige como una ley escrita sobre piedra.

Libros como el de Oz Clarke (considerado uno de los autores anglosajones más influyentes en el mundo del vino), en cambio, nos seducen además por la extraordinaria facilidad con la que explica los temas más intrincados, dejando siempre de lado la jerga imposible de los especialistas. Por ejemplo, la primera parte de su libro, con el fin de explicar los sabores de las distintas cepas, propone una serie de ingeniosas y útiles equivalencias: la Pinot Noir dará vinos sedosos y afrutados; la Cabernet Sauvignon, intensos y con tonos de grosellas negras; la Muscadet y Verdicchio, neutros y muy secos; y así en adelante. La ventaja de un libro como este es que nos seguirá sirviendo a lo largo de nuestra experiencias por cavas, bodegas y restaurantes, pues contiene mucha información que uno debe ir procesando mientras experimenta sus postulados.

Sin embargo, junto con libros para nóveles como los antes mencionados, tenemos otros con una propuesta más personal que demandan ciertos conocimientos antes de regalarnos sus páginas. Así llegamos al libro del inglés Lawrence Osborne, cuyo título es The Accidental Connoisseur: An Irreverent Journey Through the Wine World y fue publicado en 2004. Si bien a la fecha no cuenta con una traducción española su lectura no es un problema, en vista de que el autor, siguiendo los pasos de un Oz Clarke, decidió dirigirse a los lectores en un lenguaje sencillo, claro y ajeno a la pedantería de ciertos enólogos amantes del hermetismo. La diferencia con los otros libros es que este nos permite descifrar algunos de los misterios del mundo vitinícola no a partir de un conocimiento sistematizado, sino a partir de su experiencia personal y, por eso, guarda muchas semejanzas con una biografía o una novela. No obstante, dicho autor transita sendas cenagosas como la de buscar una definición estándar del término terroir. Búsqueda que, desde luego, no se consuma, pero nos deja valiosa información sobre los recientes debates de quienes juzgan que la tierra de las viñas cede al vino más que nutrientes para aportar sabores y aromas.

Entonces, ¿tenemos que salir a comprar uno de estos libros para poder ser mejores bebedores de vino? De ninguna manera. Esta literatura solo complementa nuestra experiencia o, más precisamente, la de aquellos que se han sentido llamados por el espíritu que se libera de la botella luego de descorcharla. El vino es una de las bebidas más universales de las que goza la humanidad y su goce se multiplica infinitamente con todas las posibilidades que brinda la buena mesa. En materia de gustos siempre podremos confiar en nuestro instinto; lo demás es literatura.
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27 Abril 2007
Desde que apareció el filme Side Ways, apología discreta de los vinos californianos, el pinot noir ha incrementado su prestigio. Ciertamente, es injusto pensar que este se debe a una película que lo único que hace es subrayar una verdad: se trata de una cepa caprichosa, poderosa en gusto y nariz, pero a la vez elegante y discreta, que reclama sabores bien definidos para el maridaje.
Recientemente tuve la oportunidad de constatar que no solo los vinos californianos son estupendos (además de los valles de Napa hay que considerar otros como los de Temecula), sino que, además, dan la talla en una cepa tan compleja y sofisticada como el pinot noir. El responsable esta vez es un vino de la bodega Acacia: se trata del varietal (100% pinot noir) del año 2003 del Valle de Napa en Carneros. Es un vino de aroma marcado a frutos obscuros, sobre todo bayas, cierto dejo de tierra húmeda y un toque de humo de hojarasca (no exagero...).
El sabor es insuperable: con 14.4% de alcohol y una caudalía de 6 a 7 (es decir, la cantidad de segundos que duro el gusto en nuestro paladar. Consideremos que una caudalía de 5 ya es noble.) los sabores de cereza, arándano y tierra húmeda logran un sabor esférico en el que todo se integra con un nivel de acidez óptimo logrado por los taninos liberados mediante el contacto con roble en la guarda.
Maridaje
Este vino demanda esfuerzo. Lo acompañe con un pastel de poro y queso azul, seguido por un risotto de zapallo (calabaza no tan dulce de color naranja yema de huevo) y queso fontina con un bife chorizo marinado en vinagre de champagne (no desmerece al vino, créanme) y unos hongos de París salteados en mantequilla artesanal con un toque de ajo y perejil. Los postres ya son materia de un buen café. Ese día tuvimos delicadezas catalanas que son parte de otra historia.

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26 Junio 2006
El vino está de moda y nadie puede evitarlo. Lo bueno de esto es que nosotros, sus amigos incondicionales, podemos acariciarlo con frecuencia en el regazo de nuestra garganta. Lo malo es que hay por ahí muchos pesados que, copa de "cata" en mano, andan mirando con injustificado snobismo a todos aquellos que no consuman vinos de más de 60€ u 80$...
Un buen bebedor, al igual que el gourmand, no aprecia las bebidas exclusivamente por su valor monetario, sino por su valor enológico en sí; es decir, por la calidad del producto, la cual no necesariamente tiene que costar una fortuna. En tal sentido, la última edición de Madrid Fusión acusa un sensato ejemplo: se ofreció un premio al mejor vino español de menos de 30€ no porque los españoles anden con bolsillos lánguidos, sino porque saben (porque toman vino desde la época en que el Imperio Romano ya había aceptado a los Séneca en su ilustre sociedad) que un vino de calidad no tiene porque ser un dolor de cabeza salarial. Claro, méritos tiene la bodega que puede ofrecer líquidos dignos sin alterar el producto final...
En dicho certamen se evaluaron 4 categorías: las de tintos, blancos, espumosos y generosos de Andalucía Occidental. Muchas de las bodegas implicadas, gracias a Baco, ofrecen sus productos más allá del terruño que las vio nacer: de los blancos, los vinos Sanamaro (Bodega Pazo San Mauro S.A.) y Fransola (Bodegas Miguel Torres S.A.); de los tintos, Lan edición limitada (Bodegas Lan S.A.), Marqués de Cáceres gran reserva (Unión Vitinícola S.A. - Marqués de Cáceres) y Valduero gran reserva (Valduero Bodegas y Viñedos); de los espumosos, el Jaume Serra brut natur vintage (J. García Carrión S.A.) y Vinya Codorníu (Codorníu S.A.); y finalmente, de los vinos generosos de Andalucía Occidental, Px Don Juan (López Hermanos S.A.), Px reserva (Alvear S.A.), y el colosal Pedro Ximénez 1827 (Bodegas Osborne S.A.)
¿Que quiénes fueron los ganadores? Pues, nosotros, obviamente. Y recuerden que vino y queso sabe a beso.
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13 Enero 2006
El pueblo de Cafayate (Régión Salta en Argentina) ha regalado un vino notable. Se trata de un espacio privilaegiado con un valle ubicado a 1.683 mts. sobre el nivel del mar. Su altura, ergo, favorece notablemente a la maduración de las cepas que ahí se cosechan.
Si bien la cepa tannat es emblemática de Uruguay, el norte de Argentina ya produce excelentes vinos varietales como el que Bodegas Etchart produjo en 2003.
Su vino Tannat (varietal 100%) si bien proviene de una uva que produce vinos robustos, altamente tánicos, ofrece una bebida agradable debido a la guarda en barrica de roble francés durante ocho mes.
De esta manera, una cepa apta para la guarda ha podido crecer de manera controlada con la ventaja de dulcificar levemente la natural astringencia que la caracteriza.
En Alcayate se cuenta con una temperatura media anual de 14.8ºC. con una máxima de 28.5ºC. y una mínima de 9.4ºC. durante julio; es decir, se cuenta con un clima seco, templado, de gran luminosidad, todo lo que favorece al sano crecimiento de cepas tan exigentes como la tannat.
Este vino es un excelente regalo, una excelente excusa para probar algún queso curado o para acompañar una deliciosa chuleta de cordero sellada a la plancha y servida con una salsa de albaricoque o,mejor aún, con una nativa jalea de ají mirasol proveniente del suelo arequipeño. Los más audaces gustarán de la jalea de rocoto.
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