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La Coctelera

GASTROSOFÍA

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Categoría: Novedades

15 Noviembre 2009

Temécula: tierra de los vinos del Sol

En la actualidad, pocos dudarían de que los vinos californianos constituyen uno de los paradigmas modernos de la enología: desde que el concurso conocido como el Juicio de París (París, 24 de mayo de 1976) hiciera reconocidos a los vinos californianos por encima de las más rancias bodegas bordelesas han transcurrido más de treinta años. Hace unos años, en el 2006, se realizó la misma cata a ciegas simultáneamente en Londres y el emblemático valle de Napa... El resultado fue el mismo: de los diez vinos ofrecidos, cinco californianos coparon los primeros puestos.

Hoy casi nadie discute la excelencia de las bodegas de la costa oeste estadounidense: cepas como la Merlot, Cabernet sauvignon, Cabernet franc, Zinfandel y la Pinot noir (exaltada en el filme Side Ways) gozan de una indiscutible y bien merecida fama. Y son muchos los valles vitivinícolas que esas tierras luminosas tienen para ofrecernos: Sonoma, Paso Robles, San Lucas, Lodi, Sacramento, valle de Santa María y, desde luego, el celebérrimo valle de Napa. Sin embargo, existen muchos cuyas bodegas producen vinos de extraordinaria calidad que lamentablemente no tienen todavía un comercio suficientemente difundido. Un claro ejemplo es el de los vinos provenientes del valle de Temécula, ubicado al sur de California. Algunos entendidos sostienen que su nombre proviene de la voz uto-azteca "temecunga", que quiere decir literalmente "lugar del Sol". Ciertamente, la potencia de la luz solar opera diversos prodigios tanto en los valles de clima más bien mediterráneo como en aquellos de clima continental; sin embargo, lo que realmente hace especiales a los valles de la zona sur de la Península es la gran variedad de tierras que aporta una serie de rasgos predominantes en sus vinos. Temécula, pues, es un valle que apenas conocemos y que, no obstante, se perfila como la cuna de las mejores bodegas de los próximos años.

Dicho valle, a pesar de su juventud, cuenta ya con un importante número de bodegas, muchas de las cuales forman parte de la elite californiana. Sus vinos son, en realidad, todavía un lujo para los conocedores y una bendición para los vecinos de la zona. Son cerca de cuarenta bodegas las que en dichas tierras han erigido en los últimos treinta años un verdadero imperio vitivinícola. Entre ellas podemos destacar los Viñedos Ponte que con tan solo 25 años ha logrado desarrollar vinos de calidad extraordinaria. Si bien en un inicio dicho viñedo surtía de cepas diversas o viñedos más grandes, hoy representa una de las bodegas emblemáticas de Temécula que ha sabido conjugar tecnología de punta con un respeto formidable de las cepas más tradicionales: Zinfandel, Sangiovese, Cabernet franc, Meritage, Barbera, Beverino y Nebbiolo son algunas de las cepas de sus mejores tintos. Sus precios no son democráticos, pero realmente valen su peso en mosto.

Por su parte, las Bodegas de la familia Stuart (Stuart Cellars Winery) sorprendieron al mercado con sus primeros caldos el año de 1999. Con tan solo 16 hectáreas estas bodegas producen una amplia gama de cepas para tintos y blancos respetando elevados niveles de exigencia. Sus vinos se caracterizan por respetar las características varietales de cepas que si bien son propias de Europa (como la Cabernet franc) han adquirido rasgos únicos en el suelo californiano: la Zinfandel (llamada Primitivo en Italia) es un claro ejemplo. Su selecta producción se añeja en pequeños barriles de roble americano y francés; los mismos que son desechados luego de cuatro años de uso. Asimismo las Bodegas de la familia Stuart demuestra su excelencia al apostar por lanzar sus vinos al mercado sin pasar por procesos de filtración: todo un lujo para los que gustan de vinos corpulentos de intenso sabor, marcado retrogusto y prolongada caudalía.

Y para quienes aprecian al vino no solo como bebidas, sino también como un estilo de vida el valle de Temécula alberga a bodegas como Leonesse, que ofrecen vinos de calidad superior junto con una acogedora casa que tiene amplios ambientes y un restaurante. Así, muchas personas pueden organizar reuniones de trabajo, matrimonios, fiestas y demás pretextos con la seguridad de que el vino y la comida coexistirán en un maridaje perfecto. Bodegas Leonesse, por lo demás, produce vinos varietales soberbios como el Cabernet savignon, el Zinfandel, Syrah, Riesling o Merlot blanco junto con un Oporto hecho con la cepa Cinsaut que poco tiene que envidiar a sus pares europeos. Ciertamente, las Bodegas Leonesse ofrecen productos sofisticados en sobrias presentaciones que pueden adquirirse a un precio justo.

Temécula, sin duda, es un valle lleno de sorpresas que tiene muchas bodegas especializadas que al mismo tiempo que compiten con valles muchos conocidos y consagrados como el de Napa, no dejan de innovar y de conferirse características propias. En última y feliz instancia, los beneficiados de esta pugna por situarse entre los mejores valles californianos somos y seremos siempre los amantes del vino. Salud.

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26 Septiembre 2009

Tortilla de patatas made in Perú

Que la papa o patata es uno de los mejores regalos que el Perú (que América) le dio al Mundo es un hecho por todos conocido. Este tubérculo ya forma parte de un sinnúmero de platillo de diversas cocinas, desde la china hasta la irlandesa. La península Ibérica no es la excepción. Si bien en ciudades como Portugal es posible degustar platillos preparados con "papas peruanas" (recuerdo un cerdo sofrito con papas amarillas sancochadas y un arroz graneado con aderezo de ajo frito que almorcé con Claudia en un día especialmente húmedo y gris), no tenemos que esforzarnos para encontrar platillos vernaculares que tienen en la papa su ingrediente principal.

La tortilla de patata española es, acaso, uno de los mejores hallazgos. Preparada con huevos y cebolla blanca y ajos sofritos con patatas cortadas en láminas y aceite de oliva es inmejorable. Muchas familias se arrogan la mejor técnica y los mejores consejos. Sin embargo de sus intrínsecos misterios, cuando no tenemos fuerzas (un día intenso de trabajo) o no está al alcance un restaurante, un bar que la ofrezca debemos declinar ante la inminencia de su sabor. Pero, en Lima-Perú, hay una solución de alta calidad para los cansados, inútiles para la cocina, prácticos y demás personas que anhelan un bocado de su húmedo sabor.

Ahora en los supermecados, en la sección de fríos, podemos encontrar esta excelente opción de tortilla de patata española marca Marbella made in Perú, que viene sellada al vacío. La compré con temor de que sea una torreja seca y rancia, pero me llevé una grata sorpresa. La tortilla no solo es sabrosa, sino que además está muy bien preservada y es fácil de alistar. Se le puede calentar en el horno o en una sartén sin temor, pues los fabricantes inclusive han procurado cocerla en un tiempo prudente ya que cuando la calentamos en casa todavía mantiene el centro húmedo. Con ella podemos preparar tapas individuales o comerla como primer plato. Viene en varios tamaños y se ofrece a precios más que razonables.

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14 Junio 2009

Saludemos a la Societas gastrosophica

El pasado mes de mayo, en la ciudad de Lima, se fundó la Societas gastrosophica; una entidad sin fines de lucro que busca explorar mejores maneras de maridar el vino con la comida. A diferencia de un club gourmet o gourmand, esta comunidad "gastrosófica", como bien lo adelante su nombre, busca ante todo el deleite de la buena mesa, pero con sabiduría. En ese sentido, se persigue una cocina saludable que sepa elegir los ingredientes adecuados para que alimentos sólidos y líquidos se conviertan en una sola entidad.

Muchos se preguntarán si es que la "gastrosofía" es una ciencia. Ciertamente, no es una disciplina que los cocineros estudien en sus academias o universidades, pero no podemos negar que es una manera de vivir que tuvo en el Chevalier de Lelly  a su más ilustre practicante (además de fundador). Posteriormente, hombres notables como J.A. Brillat-Savarin desarrollaron el nombre para decir "filosofía de la comida".

Así, la Societas gastrosophica se constituye en una comunidad de amantes de la comida con plena conciencia de que esta debe es un medio de conocimiento en el participa el placer. Se trata, pues, de conocer los alimentos y toda la historia que los ubica en la dimensión humana.

En su primera sesión, el presidente de la misma (es decir, su servidor) hizo las de cocinero por tratarse de la inauguración. El vino sobre el que se elaboró el menú proviene del Valle de Lodi en California: se trata de una botella varietal de uva Zinfandel denominada Zynthesis, de excelente calidad. Todos los platos estuvieron pensados para combinar de modo apropiado con el vino en cuestión, que por lo demás, proviene de viñas de más de 100 años de antigüedad...

Menú
† abrebocas: berenjenas fritas con queso azul y hongos en mantequilla
† primer plato: huevos pochados con aceite de trufas blancas y picadillo de cerdo agridulce
† segundo plato: truchas de río horneadas y rellenas con crema de hierbas, hojuelas de ajo, y guarnición papas confitadas en aceite de oliva
† postre: helado casero de vainilla con trozos de amaretti y licor de café
† vino oporto de la bodega californiana Leonesse

Adjuntamos como muestra copia del Acta de fundación, con las firmas de sus integrantes y la declaración de sus principios:

A los interesados, les informamos que la dirección electrónica de la Societas es

societasgastrosophica@gmail.com

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Sobre mí

ELIO VÉLEZ MARQUINA, filólogo, escritor y cocinero aficionado. Estudió Literatura hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Actualmente trabaja como funcionario y profesor en dicha universidad y, además, realiza consultorías relacionadas con el manejo del lenguaje para diversas instituciones privadas. Obtuvo en el año 2004 el Premio Nacional PUCP de poesía. Es, además, cocinero autodidacto y un dedicado estudioso de las tradiciones culinarias del Perú. Fundó en el 2009 la Societas gastrosofica, entidad sin fines de lucro que indaga sobre el maridaje entre platos tradicionales y vinos de diversos países. Asimismo es colaborador de revistas de vinos como "Sommelier" y otras de literatura, como "los noveles".

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