Temécula: tierra de los vinos del Sol
En la actualidad, pocos dudarían de que los vinos californianos constituyen uno de los paradigmas modernos de la enología: desde que el concurso conocido como el Juicio de París (París, 24 de mayo de 1976) hiciera reconocidos a los vinos californianos por encima de las más rancias bodegas bordelesas han transcurrido más de treinta años. Hace unos años, en el 2006, se realizó la misma cata a ciegas simultáneamente en Londres y el emblemático valle de Napa... El resultado fue el mismo: de los diez vinos ofrecidos, cinco californianos coparon los primeros puestos.
Hoy casi nadie discute la excelencia de las bodegas de la costa oeste estadounidense: cepas como la Merlot, Cabernet sauvignon, Cabernet franc, Zinfandel y la Pinot noir (exaltada en el filme Side Ways) gozan de una indiscutible y bien merecida fama. Y son muchos los valles vitivinícolas que esas tierras luminosas tienen para ofrecernos: Sonoma, Paso Robles, San Lucas, Lodi, Sacramento, valle de Santa María y, desde luego, el celebérrimo valle de Napa. Sin embargo, existen muchos cuyas bodegas producen vinos de extraordinaria calidad que lamentablemente no tienen todavía un comercio suficientemente difundido. Un claro ejemplo es el de los vinos provenientes del valle de Temécula, ubicado al sur de California. Algunos entendidos sostienen que su nombre proviene de la voz uto-azteca "temecunga", que quiere decir literalmente "lugar del Sol". Ciertamente, la potencia de la luz solar opera diversos prodigios tanto en los valles de clima más bien mediterráneo como en aquellos de clima continental; sin embargo, lo que realmente hace especiales a los valles de la zona sur de la Península es la gran variedad de tierras que aporta una serie de rasgos predominantes en sus vinos. Temécula, pues, es un valle que apenas conocemos y que, no obstante, se perfila como la cuna de las mejores bodegas de los próximos años.

Dicho valle, a pesar de su juventud, cuenta ya con un importante número de bodegas, muchas de las cuales forman parte de la elite californiana. Sus vinos son, en realidad, todavía un lujo para los conocedores y una bendición para los vecinos de la zona. Son cerca de cuarenta bodegas las que en dichas tierras han erigido en los últimos treinta años un verdadero imperio vitivinícola. Entre ellas podemos destacar los Viñedos Ponte que con tan solo 25 años ha logrado desarrollar vinos de calidad extraordinaria. Si bien en un inicio dicho viñedo surtía de cepas diversas o viñedos más grandes, hoy representa una de las bodegas emblemáticas de Temécula que ha sabido conjugar tecnología de punta con un respeto formidable de las cepas más tradicionales: Zinfandel, Sangiovese, Cabernet franc, Meritage, Barbera, Beverino y Nebbiolo son algunas de las cepas de sus mejores tintos. Sus precios no son democráticos, pero realmente valen su peso en mosto.

Por su parte, las Bodegas de la familia Stuart (Stuart Cellars Winery) sorprendieron al mercado con sus primeros caldos el año de 1999. Con tan solo 16 hectáreas estas bodegas producen una amplia gama de cepas para tintos y blancos respetando elevados niveles de exigencia. Sus vinos se caracterizan por respetar las características varietales de cepas que si bien son propias de Europa (como la Cabernet franc) han adquirido rasgos únicos en el suelo californiano: la Zinfandel (llamada Primitivo en Italia) es un claro ejemplo. Su selecta producción se añeja en pequeños barriles de roble americano y francés; los mismos que son desechados luego de cuatro años de uso. Asimismo las Bodegas de la familia Stuart demuestra su excelencia al apostar por lanzar sus vinos al mercado sin pasar por procesos de filtración: todo un lujo para los que gustan de vinos corpulentos de intenso sabor, marcado retrogusto y prolongada caudalía.

Y para quienes aprecian al vino no solo como bebidas, sino también como un estilo de vida el valle de Temécula alberga a bodegas como Leonesse, que ofrecen vinos de calidad superior junto con una acogedora casa que tiene amplios ambientes y un restaurante. Así, muchas personas pueden organizar reuniones de trabajo, matrimonios, fiestas y demás pretextos con la seguridad de que el vino y la comida coexistirán en un maridaje perfecto. Bodegas Leonesse, por lo demás, produce vinos varietales soberbios como el Cabernet savignon, el Zinfandel, Syrah, Riesling o Merlot blanco junto con un Oporto hecho con la cepa Cinsaut que poco tiene que envidiar a sus pares europeos. Ciertamente, las Bodegas Leonesse ofrecen productos sofisticados en sobrias presentaciones que pueden adquirirse a un precio justo.

Temécula, sin duda, es un valle lleno de sorpresas que tiene muchas bodegas especializadas que al mismo tiempo que compiten con valles muchos conocidos y consagrados como el de Napa, no dejan de innovar y de conferirse características propias. En última y feliz instancia, los beneficiados de esta pugna por situarse entre los mejores valles californianos somos y seremos siempre los amantes del vino. Salud.


